El bovino, conforme a su clasificación taxonómica y zoológica, hace parte de los rumiantes, seres dotados de un aparato digestivo totalmente particular compuesto por cuatro estómagos, cada uno de ellos con una función diferente. Este detalle de su anatomía, hace que los rumiantes sean animales casi que exclusivamente capaces de convertir alimentos con alto contenido de fibra, lo cual un monogástrico, entre ellos el ser humano, no tienen capacidad de digerir eficientemente para obtener de ellos los nutrientes requeridos por su organismo para su normal desempeño.
Si los seres humanos tuvieramos la capacidad de obtener los nutrientes que requerimos a partir de los pastos, no sería necesario que estos fueran transformados por el bovino en alimentos para nuestro beneficio, bastaría con que los tomaramos directamente. Pero esta capacidad de transformar forrajes en nutrientes para el organismo humano solo le fue otorgada por el creador a los rumiantes.